Nosotros,
Escolapios, Religiosos y Laicos, Cooperadores de la Verdad,
como San José de Calasanz hace 400 años, nos
sentimos hoy enviados por Cristo y por la Iglesia a EVANGELIZAR
EDUCANDO, desde la primera infancia, a los niños
y a los jóvenes, especialmente pobres, mediante la
integración de Fe y Cultura (Piedad y Letras), en
aquellos ambientes y lugares a donde nos guía el
carisma, para servir a la Iglesia y transformar la
sociedad según los valores evangélicos de
justicia, solidaridad y paz. Hemos recibido para ello un
carisma que viene de Dios, una lectura calasancia del Evangelio,
una historia, una espiritualidad y pedagogía propias,
personas en comunión, escuelas e instituciones específicas,
que nos permiten hacer presentes a Jesús Maestro
y la maternidad de su Iglesia a los pequeños.(Roma,1.997)